Muchas veces esperamos los peores momentos para decir las cosas, lo que tenemos guardado, atragantado, incluso lo que realmente pensamos del otro, incluso la agonía de alguien que está por morir (como en las novelas), incluso muchas veces se lo decimos a los muertos, y a veces nunca lo decimos. Pero esto último que quiere decir, que si pensamos algo feo, que nos desagrada de alguien, igual tenemos que relacionarnos con esa persona para tener una respuesta defensiva guardada en ese momento. Está claro que en las personas, no siempre lás relaciones son de la mejor manera. Es más creo que casi nunca, y hay que aprender a convivir con estas cuestiones, sin estar pensando lo que el otro piensa realmente, o finge pensar. Incluso obviamente tampoco hay que pensar que piensa el otro de nosotros. Y es que no es lo que vengo a plantear hoy. Los impulsos son naturales, van de la mano con el temperamento y la personalidad de la persona. Hay personas que no se callan en el momento adecuado, se quej...