Ir al contenido principal

SOLO SUPONEMOS

Muchas veces creemos que entendemos lo que le pasa al otro, cuando en realidad no es así. Ni siquiera las mejores amistades o parejas logran comprender, a veces, ni la mitad de lo que está viviendo la otra persona. Intentamos entender desde afuera, pero sin empatía real. Y no hablo de desconocidos, hablo de personas cercanas: amigos, familia, gente de nuestro círculo íntimo.

A veces alguien se aleja, se encierra, tiene actitudes poco cómodas o respuestas que no son las más amables, y nuestra primera reacción es juzgar. El ser humano tiende a ser juez y verdugo, aunque no voy a meterme en la historia de la humanidad porque no viene al caso.

Volviendo al punto: no sabemos qué está atravesando el otro y aun así suponemos. Vemos la situación desde lejos y no la entendemos… hasta que nos toca vivir algo similar. Entonces, recién ahí, comprendemos.

La verdad es que muchas veces, por no decir la mayoría, nos comunicamos mal con los demás. Perdemos interés en lo que les pasa a nuestros seres queridos. Nos encerramos en nuestro mundo, priorizamos cosas o personas porque “siempre fueron lo más importante”, y dejamos de ver al que tenemos al lado. Ese al que simplemente suponemos que “le pasa esto o aquello”.

Somos cerrados, básicos. A veces tan concentrados en nuestros propios problemas que ignoramos —o incluso elegimos ignorar— a los demás.

Pero estaría bueno cambiar eso. Hablar más con quienes nos importan. Tratar de entender lo que están viviendo. Si alguien se cierra, por lo menos hacerle saber que estás ahí. Y si no te das cuenta de lo que le pasa, o creés que no es importante, entonces tal vez es hora de abrir un poco más los ojos.

En lugar de suponer, empecemos a preguntar. A escuchar. A estar.

Autor

Fernando Javier Casanova 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ganas de tirar la Toalla

Días a los que no le encontramos sentido, donde la frustración se apodera, donde la tristeza nos gana, a veces sin motivo alguno. La muerte de un ser querido, el corazón roto de una relación fallida, la impotencia de algo que no podemos cambiar, la ira. Muchas veces, las personas suelen tener bajones anímicos, dias extraños, grises, momentos donde se acaba la energía, tenemos la última vida y no hay continúe o fichas de más. Somos seres tan inestables, y muchas veces nos ahogamos en situaciones inéditas. Como también sabemos sobreponernos de un momento a otro. Tenemos esa resistencia, esa idea de que todo tiempo va a ser mejor, buscamos creer. Incluso escondemos los problemas en sonrisas, creamos en el inconsciente un alter ego invencible. Tenemos ganas de tirar la toalla, pero no la tiramos, se tambalea, pero es como un péndulo que va de un lado al otro pero nunca para. Pero lo bueno que tenemos, es que siempre nos reinventamos. Enfocamos la energía mala, dándole un cachetazo y tarde...

Cómo evitar perder

En esta vida siempre se pierde. Desde que nacemos por ejemplo tenemos en claro que algún día vamos a morir. Y no dije nada nuevo, solo lo recalque. En diferentes ámbitos de la vida, las personas perdimos muchas veces, desde seres queridos, tiempo, trabajos, cosas materiales, es inevitable. Muchas veces estamos pendientes de llegar rápido a algún lugar antes de que nos cierren la puerta en la cara, ahí estaríamos perdiendo la chance de comprar algo, incluso vemos gente que se va y no va a volver que aunque no sea del mismo tipo seguimos perdiendo. Las personas creo que nos acostumbramos a perder, aunque muchas personas evitan resignarse o aceptar que van a perder.  Por eso está bueno saber aprovechar el tiempo que tenemos. Poder disfrutarlo e incluso hacerlo redituable (no solo hablando de dinero, aunque mucha gente vive pendiente dinero). Las personas buscan muchas veces aprovechar el tiempo en arreglar cosas de la casa en ves de nutrirse con un buen libro o buscar estar tranquilos...